
Por Luis Almánzar/ Director Mi Pueblo News
Bronx.- La noticia del asesinato del taxista ecuatoriano Roberto Pita en El Bronx la madrugada del pasado domingo 10 de mayo hizo un eco estremecedor en los cientos de taxistas dominicanos que se ganan la vida montando pasajeros en esta ciudad de Nueva York.
Ese fue el trabajo que Johnny Núñez realizó por varios años. “Yo estoy vivo de milagro, muchacho”, comienza a contarme, mientras, en la sala del apartamento que comparte con su esposa y sus dos hijos, la televisión mostraba las escena del caso del taxista ecuatoriano. Mostraban el Lincoln que manejaba Pita, “uno de esos tenía yo”, me señala Johnny, y el altar que se improvisó donde el vehículo terminó destruido por el impacto contra un muro. “Esa vaina da pena y encojona”, dice Johnny irritado.
Es una impotencia enorme la que se siente. “Uno monta todo tipo de gente y uno no sabe cuál de todos será el que te quite la vida”, dice Johnny, quien trabajó para la base Professional y que fue víctima de más de un atraco.




