Por Julio Benzant
Santo Domingo Este. Una mujer somnolienta y un perro viralata eran los custodias que tenían ayer los restos de Cristóbal Colón en el monumento que lleva el nombre del navegante genovés en el sector de Los Mameyes en este municipio, pudo comprobar Ciudad Oriental.
A la entrada principal del Faro a Colón, inaugurado en 1992 por los 500 años de la invasión española a la isla de Quisqueya, solo permanecen estos dos “seguridad”, hacia el mausoleo del navegante genove.
A pesar de la situación, el coronel José Jiménez Pérez, gobernador del Faro a Colón, dijo que cuentan con agentes de seguridad dispuestos por la Policía Turística (Politur) y la Marina de Guerra.
“Tenemos muchos agentes, que en el día no portan armas de fuego; pero en la noche los custodia están provistos de armas largas”, aseguro el funcionario.
Las precariedades de seguridad en el mausoleo de Cristóbal Colón se produce en momento en que ladrones cargaron con un arcabuz japonés, el pasado domingo.
La perdida de la emblemática arma donada por la embajada Japón en el país, fue avisada por un guía turístico que notó la ausencia de esta en su vitrina.
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